LA LOGIA VIVA.
Simbolismo y Masonería. Siete Maestros Masones. Ed. Obelisco.
Barcelona, 2006. 385 págs.
15,00 €.
Con esta selección de planchas y trabajos
leídos por los hermanos masones que han conformado las distintas
logias de la Obediencia Gran Logia Operativa Latina y Americana,
se presenta de manera clara y didáctica un recorrido por
los símbolos, mitos y ritos masónicos, que entroncan
con la tradición unánime y primordial y su mensaje
sagrado. La luminosa claridad que envuelve de principio a fin estos
textos pone de manifiesto que el conocimiento tradicional sigue
más vivo que nunca, como no podía ser de otra manera,
pues las ideas y energías expresadas en estas páginas
provienen de una corriente de pensamiento universal que conecta
con lo más esencial del ser humano. En efecto, aunque este
haya olvidado su verdadero origen, que es eterno e inmutable, estas
energías arquetípicas manifestadas a través
de la escritura, conforman un código de signos capaz de
despertar el recuerdo de lo trascendente. El hombre (y todo lo
que le rodea), expresa una realidad oculta que pertenece a un orden
superior, y como parte activa e inteligente del entramado vital,
tiene la posibilidad de comprender los misterios que encierra la
manifestación universal y por lo tanto de encontrar su razón
de ser y su sitio en el conjunto de la creación. Este es
el fundamento que impulsa a unos pocos iniciados a difundir las
virtudes de la Sabiduría perenne, transmitiendo un conocimiento
del que una vez fueron receptáculo, vivificando de esta
forma el legado tradicional, pues "¿qué otra
virtud podría haber más que aquella que se desprende
de ser fiel receptáculo y transmisor del contenido tradicional
e iniciático? Es decir, transmitir y vivificar sus símbolos,
ritos y mitos, única manera de actualizar los contenidos
tradicionales. De hecho, esta Virtud a la cual nos referimos, no
es masónica en sí, sino común a todo proceso
iniciático". ("Sobre la Virtud Masónica".
Pág. 178).
Las ideas vehiculadas a través de libros como este son potencialmente transformadoras; gracias a ellas el ser humano tiene la posibilidad de regenerarse, de recordar que él mismo es un símbolo, una energía arquetípica que en el descenso a lo manifestado ha olvidado su verdadero origen.
Con un gesto desprendido y generoso las verdades de orden universal son transmitidas a través de esta organización iniciática, que a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo trabaja en la edificación de un castillo interior que se levanta piedra a piedra, tomando como herramientas para su construcción todas aquellas ideas regeneradoras que son de origen suprahumano y como tales actúan ampliando la perspectiva de la vida y su significado.
"...en
el simbolismo masónico la Piedra... designa al propio Masón,
el cual además de ser Piedra para la construcción
del Templo Universal, es... un 'Templo para el Espíritu'. La
Logia, y los ritos que se realizan dentro de ella, están en
correspondencia con el Cosmos, con sus ritmos y sus ciclos, y de todo
ello participa el Masón, para quien la Logia deviene un símbolo
de esa realidad universal, reflejada también
en su interior". ("El Simbolismo de la Triple Circunambulación".
Pág. 270).
Carlos Alcolea Ver índice
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