Shakespeare, W. Otelo. La obra de Otelo es un reflejo del alma humana, tejida de los más puros y viles sentimientos, deseos y pasiones. Una combinación de opuestos aparentes, de voces familiares que nos desvelan nuestra doble naturaleza (divina y diabólica). Todo está en nosotros. Y quizás la comprensión del Equilibrio se opere cuando, llevados por el exceso, alcancemos los extremos y una vez frente al límite, lo traspasemos. Más allá, el tesoro: lo Ilimitado. Y sobre todo mantengámonos vigilantes ante la voz sutil y persuasiva de la traición; el traidor (Yago) ha aprehendido algo de la Verdad, pero dominado por la ambición, la ignorancia y la pequeñez se entrega al mundo finito y caduco. Que como nos recuerda el moro Otelo: "Habréis, pues, de hablar de un hombre...que con su misma mano/como aquel indio estúpido/tiró la perla más valiosa de su tribu." A quien se le obsequia con la posibilidad del Conocimiento de Uno Mismo, debe permanecer fiel y recto por siempre más. Mireia Valls.
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