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110027. González,
Federico: En el Vientre de la Ballena: textos
alquímicos.
Ed. Obelisco. Barcelona, 1990. 13,5 x 21. 92 págs. 4,75 €.
| Del collar se desprenden
cosmos indefinidos que nada simbolizan en un mundo sin significados.
Los números sólo para medir,
las palabras para consumir, una potencialidad para que quede en nada.
La llave perdida en la gruta de la montaña. Siempre un punto
marca la puerta, señala y revela la salida. Voy a colocarme
a la luz y al calor de la pasión contenida, de la atención
concentrada, de la reiteración ritual sucesiva. |
Si todos los fuegos son el
fuego, el fuego Arquetípico no quema,
pues es una Idea –algo invisible–, que la multitud de fuegos
simboliza. Por esta incomprensión se han provocado enormidad de
malentendidos, riesgosos acontecimientos, temperaturas fatales, una urticante
ansiedad como potro que ha de ser domado; una abierta rebelión
contra el ser, una conspiración, un complot, una estafa en gran
escala, un aprendizaje equivocado por el que nos han inducido la desesperanza.
Y sobre todo el hecho de no poder aceptar que dependemos de los astros
como emisarios del destino. |
| La idea, aunque parezca ingenua, es la
de abandonarlo todo y dedicarnos a la búsqueda de la verdad. Por una parte, nos quedamos sin
nada y no lo aceptamos. Por la otra, es lo único que nos ha
interesado jamás y lo que dejamos en el camino no es sino
un vestido imaginado. Al comienzo aquello de tener que morir es como
siempre sólo una imagen. No sabíamos que las posesiones
más esclavizadoras son las mentales, las que conforman nuestra
personalidad. Hasta el último momento se cree que existe el
dios individualizado. Cuando esa imagen da lugar a otra realidad
se descubre que ese dios es ateo, que el demonio es el 'propietario'
de esa deidad. |
Hay tres mundos en este mundo. Tres planos
de lectura de los hechos o de las cosas, amén del literal, que es el único que
de ordinario conocemos. Estos son grados de consciencia o formas
de vivenciar la realidad. Nadie ignora que el conocimiento de estos
planos ocultos se logra con el trabajo hermético y que éste
tiene mucho más que ver con la guerrilla, que con la cursilería
devota. Son tres los colores graduales, los pasos de la Obra Alquímica,
llamada transmutación y también nuevo nacimiento. Este
es el viaje iniciático, la aventura interior, la ascensión
por grados en la escala evolutiva. El rojo se asocia a la fe y a
la pasión necesaria para encarnar el Conocimiento. El verde
obviamente ligado a la esperanza y también a la regeneración,
significa la primavera que por fin se abre después del invierno.
El blanco simboliza la plenitud y la caridad. De la luz blanca se
irradian todos los colores. Del color negro sólo diremos que –por
lo más alto– se asocia con el No-Ser |
"Por los textos que componen este libro,
el lector se introduce en el corazón mismo de la gran obra alquímica:
esta verdadera transmutación que el artista opera consigo mismo.
De ello nos hablan todos los antiguos maestros, ciencias y artes de
la Tradición Hermética, cuyas enseñanzas el lector
hallará sintetizadas en estos capítulos. El autor las
reformula con un lenguaje actual y corriente, donde está presente
la paradoja y hasta lo cómico. En verdad, En el Vientre de
la Ballena abarca y encierra nuestra vida de cada día, actual
y concreta, con sus pasiones, afanes y problemas. Estas energías
son la materia con que el artista trabaja, y es a través de
ellas y de su conocimiento como puede regenerarse, reconociendo más
allá de ellas, pero también en ellas, el germen de una
vida nueva, y recuperando así su verdadero Ser."
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