Portada de Las Utopías Renacentistas

100220. González, Federico: Las Utopías Renacentistas. Esoterismo y Símbolo.
Ed. Kier. Bs. As., 2004. 23x15,5. 332 págs. 100 ilus. 1
8,50 €
ISBN: 978-950-17-0387-0.

INDICE

I
ARTES IGNOTAS DEL RENACIMIENTO.

II
NECESIDAD DE LA UTOPIA

III
LA CIUDAD DEL SOL

IV. LA UTOPIA DE LOS MANIFIESTOS ROSACRUZ:
La Fama.
La Confessio.

V. CRISTIANÓPOLIS.

VI. LAS UTOPIAS NEGATIVAS, INVERSAS O LITERARIAS:
Antecedentes.
Gargantua y Pantagruel
.
La obra firmada por Mercurio Británico.

VII. LA NUEVA ATLANTIDA.

VIII. LAS UTOPIAS DEL SUEÑO: HYPNEROTOMACHIA  POLIPHILII.

IX LA UTOPIA EN ESTADO PURO: CRISTOBAL COLON.

X. EL REALISMO UTOPICO AMERICANO.

XI. OTRAS UTOPIAS RENACENTISTAS: UTOPIAS SIN POLIS. ARQUITECTURAS DEL PENSAMIENTO. ESTRUCTURAS IMAGINARIAS:
- Tratado de Las Leyes de Gemisto Pletón
- Diálogos de Amor de León Hebreo
- Luca Pacioli: Las matemáticas como utopía
- Atalanta Fugiens de Michael Maier
- Robert Fludd: El sello de la Utopía.

XII LA MUJER Y LAS UTOPIAS DEL RENACIMIENTO.

Apéndices:
1. Esquema de la Isla de Citera según Joscelyn Godwin.
2. Acerca de brujas, hechiceras y herejes en el Renacimiento español y la criminalidad de la Inquisición.

Bibliografía.
Indice de nombres.
Indice de ilustraciones
.

 

"Se suele considerar al Renacimiento como una época histórica excepcional para la humanidad ya que este período es el inventor del mundo moderno, es decir del progreso, y ha dado lugar a la ciencia, la técnica y todo aquello de lo que goza el hombre contemporáneo al haberse impuesto sobre la oscuridad e ignorancia de la Edad Media. Esta visión generalizada tiene como contrapartida otra igualmente ilusoria; se trata de la de aquellos que ven en este período histórico el fin de toda tradición al perderse la hegemonía religiosa y dogmática. En definitiva, es el mismo planteo, pero de signo inverso, a saber: se juzga la cuestión por determinadas características que se le atribuyen, a las que se supone malas o buenas, según la perspectiva que le asigna el espectador de acuerdo a una postura –generalmente un cliché– tomada de antemano.

Desde nuestro punto de vista la Edad Media se niega a ser considerada como un grosero infierno de ignorancia poblado de leyendas negras, y bien por el contrario vemos en ella una serie de esplendores manifestados en su arte (románico y gótico), la brillantez de sus cortes (como la de Alfonso X el Sabio entre otras), la variedad de sus ciencias (astronomía, alquimia y matemáticas) y sus técnicas (las innumerables artesanías que van desde los tapices y tejidos a la joyería y todo tipo de artefactos de uso cotidiano), muchos de ellos innovadores con respecto al legado clásico; algunos por mediación del Islam y otros por su propio acervo en correlación con la geografía de Occidente; todo ello sin olvidar su aporte intelectual en el que sólo nos bastaría nombrar a Dionisio Areopagita, Scoto Erígena, Robert Grossetteste, Bernardo de Tours, Teodorico y los hermanos De San Victor en la Chartres del siglo XII y la filosofía escolástica –la aceptemos o no– producida por iniciativa de Alberto Magno y signada por Tomás de Aquino y sobre todo por el aporte posterior de esta escuela de sacerdotes dominicos, formada por el maestro Eckhart, Enrico Suso y Juan Tauler, a los que habría que agregar el genio florentino de Dante y la inmensa construcción de su Divina Comedia.

Por otra parte la visión esquemática de un Renacimiento liberador del hombre en cuanto lo independiza de oscuros saberes y le otorga una novedad absoluta con la que se rompen las cadenas que lo aprisionaban, es aceptada hoy únicamente por aquellos que siguen a éste o al otro rebaño igualmente simplificador que 'opina' lo contrario: o sea que la tradición se acabó definitivamente en el Medioevo. Ambos se equivocan simplemente porque no se han tomado el trabajo de estudiar los numerosos elementos que se encuentran hoy a consideración, dada la gran cantidad de investigaciones que se han producido en los últimos decenios sobre el particular.

El Renacimiento, como su nombre lo indica, es un período histórico donde surgen nuevas posibilidades latentes en la propia historia de Occidente, frente a valores ya caducos de la organización medieval que, como todos los períodos históricos y en virtud de la dialéctica que los opone, se transforman permanentemente en nuevas realidades, abonando así el discurso de la historia. En ese sentido es que su nombre, relacionado con un nuevo nacimiento de posibilidades dormidas de la antigua ciencia sapiencial que corre desde los egipcios, griegos y romanos –con el aporte de numerosos pueblos que la han engrosado–, y que desemboca afortunadamente, valiéndose de una serie de hechos claves, en el período histórico al que estamos haciendo mención, posee validez propia." (Cap. I. Artes Ignotas del Renacimiento).

 

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Sección Federico González

Librería 2 de Enero