VENUS VIVE
Presentación
Indice
A SATURNO, REGENTE DE LA EDAD DE ORO
   Sobre la Edad de Oro
A ZEUS QUE LLEVA LA ÉGIDA
   Júpiter
A MARTE, AMANTE DE VENUS
*
A APOLO, DÉLFICO ADIVINO
Apolo
Profecía

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A Agni (poema)
A DIONISO LIBERADOR
  Dioniso I  Dioniso II
   Dioniso III Dioniso IV
A VENUS, QUE PRODUCE LA VIDA
Hypnerotomachia Poliphili:
14. Triunfos de Júpiter IV, 1. Sémele
Sobre Hypnerotomachia Poliphili I
Sobre Hypnerotomachia Poliphili II
A HERMES, GUÍA DE LAS ALMAS, AMIGO DEL HOMBRE
Hermes, Guía de las almas…
A Federico González
   Sobre la Iniciación II
   Sobre la Iniciación III
A LA LUNA, ANTORCHA DE LA NOCHE
  
Sobre la Iniciación I
*

GUIA BIBLIOGRAFICA
DEL ESOTERISMO


Hypnerotomachia Poliphili
(Lucha de Amor en sueños de Polifilo)


14. Triunfos de Júpiter IV, 1. Sémele

“Hija de Cadmo y Harmonía. Amante de Zeus con el que concibe a Dioniso. Pero Hera celosa de sus amores tramó una venganza (trampa). Se disfraza, haciéndose pasar por Béroe, su anciana nodriza y le pregunta a Sémele qué pruebas tenía de que su amante era realmente Zeus. Esta le pide entonces al dios que se lo demuestre apareciendo este ante ella con toda su potencia y esplendor, tal y como cuenta Ovidio en su Metamorfosis, (libro III, «Júpiter y Sémele»):

‘Pide ella a Júpiter un don sin especificarlo. El dios responde: «Elige; no sufrirás ningún desaire; y para que más lo creas, séame también testigo la divinidad del torrente estigio; este dios es temido hasta por los dioses». Feliz con su infortunio, poderosa en exceso y pronta a morir por la complacencia de su amante, dijo Sémele: «Cual te suele la Saturnia abrazar cuando entabláis el pacto de Venus, tal entrégate a mí». Quiso el dios taparle la boca mientras aún hablaba, pero ya sus palabras habíanse esparcido presurosas por los aires. Gimió; ni ella puede ya no haber deseado, ni él no haber jurado. Y así tristísimo, ascendió al alto éter, y con una seña arrastró tras de sí nubes, a las que añadió lluvias y relámpagos mezclados con vientos, y truenos y el rayo infalible. Pero en lo posible trata de quitarse fuerzas, y no se arma esta vez con el fuego con que abatiera a Tifoeo el de los cien brazos; hay una excesiva ferocidad. Hay otro rayo más suave, al que la diestra de los Cíclopes dotó de menos violencia y llama, y también de menos furia; arma de segunda clase lo llaman los inmortales. Coge ése, y entra en la casa de Agénor. El cuerpo mortal no soportó la tempestad celestial y ardió con el presente amoroso....’

Muchos años después el propio Dioniso descendió al Hades en busca de su madre y la transportó al Olimpo.” (Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos) (1)

En este cuarto Triunfo, la cara derecha del carro, imagen que encabeza esta nota,

“mostraba esculpida óptimamente esta escena: el sumo Júpiter se aparecía en forma divina, en medio de rayos y truenos, como suele hacer con la diosa Juno, a una venerable matrona embarazada, y mientras ella ardía y se reducía a cenizas, extraían del fuego a un niño nobilísimo y divino.”

En la otra:


“Vi a Júpiter, el favorecedor, que entregaba a aquel mismo niño a un hombre celeste que tenía alas en los pies y que llevaba un caduceo, el cual luego lo encomendaba a muchas ninfas en una cueva para que lo nutrieran.”


En la parte anterior del Triunfo:


“vi a una gran cantidad de personas de ambos sexos, heridas con saetas, que se maravillaban de que Cupido arrojara al alto cielo su nociva flecha e hiciera que Júpiter fuera contemplado en plena divinidad por una muchacha mortal.”

 

 

“En la parte posterior se veía al máximo Júpiter sentado en un tribunal como juez, y Cupido, vencido, llamando a juicio a su bondadosa madre y quejándose de que por su culpa se había herido a sí mismo gravemente con el amor de una lindísima muchacha, y que su divina piernecita había sido quemada por la chispa de una lámpara. Estaba también presente la bellísima ninfa acusada, con la lámpara en la mano. Júpiter decía, riéndose, a Cupido: ‘Soporta esa chispa, tú que enciendes al cielo y a todos nosotros’ ”.

La ninfa de la lámpara no es otra que Psique, de quien Eros se enamora y a quien ella, instigada por sus pérfidas hermanas, desea contemplar. Y se las ingenia para ver a su esposo, pese a que este le había dicho que no debía hacerlo; y eso le acarrea a Psique la desgracia, cosa que también le acaece a Sémele con Zeus.


Zeus mostrándose a Sémele en todo su esplendor
, Luca Ferrari (1671-1753)


Notas

(1) Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Libros del Innombrable, Zaragoza 2013.

*

– Las citas no referenciadas pertenecen a: El Sueño de Polífilo, Francisco Colonna. Ed. Acantilado, Barcelona 2008. Al cuidado de Pilar Pedraza.
– Las imágenes no referenciadas (salvo la coloreada por nosotros) están tomadas de la Biblioteca Digital Hispánica: Hypnerotomachia Poliphili, Venecia 1499.


14. Triunfos de Júpiter IV, 2. Dioniso

Hypnerotomachia