VENUS VIVE
(Hypnerotomachia Poliphili)


24. El Túmulo de Adonis

Y Polifilo sigue narrando su historia:

“Mi hermosa Polia y yo, que estaba adornado de nuevas cualidades, nos alejamos con nuestras compañeras y salimos por la misma puerta por la que habíamos entrado, donde nos esperaban todas las ninfas que cantaban y tocaban los instrumentos, que no nos acompañaron …

… Llegamos alegremente a una fuente clarísima y sagrada que brotaba de un ancho manantial… … de santa figura hexagonal, de doce pasos de perímetro…

 

Debajo de la pérgola vi una obra venerable, que reverenciamos devotamente aquellas ninfas divinas y nosotros: era un sepulcro maravilloso y lleno de misterio, de cinco pies de longitud… Las ninfas dijeron que aquel era el túmulo del cazador Adonis, asesinado en aquel lugar por el colmilludo jabalí; y que también en este lugar la santa Venus, al salir desnuda con rostro gesticulante e indignado y con el espíritu atormentado, para socorrerle cuando era abatido por él, se hirió en una pantorrilla con aquellos rosales –esta escenilla se veía esculpida perfectamente en uno de los lados largos de sarcófago–, y que su hijo Cupido había recogido luego la purpúrea sangre en un concha, y añadieron que esta había sido colocada junto con las cenizas con todo el santo ritual.

 

Sobre la superficie plana del sepulcro estaba sentada la madre divina, admirablemente esculpida de precioso sardónice de tres colores, como después de haber dado a luz, sobre una silla antigua cuyo relieve no excedía de la veta oscura de la piedra; por increíble artificio, todo el cuerpo de la Citerea era de la veta lechosa del ónice,… Tenía abrazado a Cupido, dándole de mamar con el pecho derecho… Estaba sentada con el piececillo izquierdo atrasado y el otro extendido hasta el borde de la tapa; este pie santo fue besado por las ninfas, postradas de rodillas, con gran devoción, y también por nosotros. … salimos de la pérgola sagrada y las ilustres ninfas nos dijeron con afable elocuencia: ‘sabed que este lugar es misterioso y muy celebrado y que todos los años, el primer día de las calendas de mayo, viene aquí con gran pompa religiosa la madre divina con su hijo querido, y con ellos todas nosotras, sus servidoras, que nos reunimos espontáneamente bajo su mando...’”

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« – A cada rato se renueva la promesa de ser y se reitera la palabra y la generación, ¡fecúndame, hazte cargo de este nacimiento que yo te produje a mi vez! » (Rapsodia, Federico González Frías).

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LVI.  A  ADONIS
Incienso oloroso

“Escucha mi súplica, deidad gloriosa y óptima, de abundante cabellera, amante de la soledad, con variado repertorio de deleitosos cantos, Eubuleo, multiforme, manifiesto nutridor de todas las cosas. Muchacha y muchacho, a la vez, siempre eres un retoño para todos, Adonis, extinguido y reluciente, por otra parte, en las hermosas estaciones que se renuevan; fomentador de la vegetación, bicorne, encantador, honrado entre lágrimas, de brillante aspecto, que disfrutas con la caza, melenudo. Bondadoso, dulce vástago de Cipris, retoño de Eros, alumbrado en el lecho de Perséfone de encantadoras trenzas; que habitas a veces en el sombrío Tártaro y otras llevas tu perfecta figura al Olimpo. Ven, pues, bienaventurado, aportando los frutos de la tierra a tus iniciados.”
(Himnos Órficos. Trad. M. Periago Lorente. Ed. Gredos).

Notas


- Las citas no referenciadas pertenecen a: El Sueño de Polifilo, Francisco Colonna. Ed. Acantilado, Barcelona 2008. Al cuidado de Pilar Pedraza.
- Las imágenes no referenciadas (salvo la coloreada por nosotros) están tomadas de la Biblioteca Digital Hispánica: Hypnerotomachia Poliphili, Venecia 1499.


Dedicatoria

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