González, Federico: Tres Teatro Tres. (El Tesoro de Valls - En el Tren - Lunas Indefinidas). Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza 2011. Rústica, 11 x 17 cm. 216 págs. ISBN 9788492759378.

LUNAS INDEFINIDAS
De Federico González

La Colegiata Marsilio Ficino estrenó una nueva obra de su director: Lunas Indefinidas, el día 21 de noviembre de 2009. Esta es una síntesis del viaje que inicia un candidato al acercarse y llamar a la puerta de la “Organización” (“llamad y se os abrirá”), quien es instruido mediante una serie de entrevistas en cuyos diálogos podemos seguir un itinerario prototípico, con sus ascensos y descensos, su aceptación y rechazo y la consiguiente reacción de los egos que, sometidos a presión, explosionan lanzando al sujeto en espirales a veces esperpénticas, a veces luminosas. Tanto el candidato –o paciente– como los doctores que lo atienden y tratan son representados por diferentes actores en las distintas “fases de la obra”, lo cual puede verse como el despliegue de los numerosos egos con los que cada uno de nosotros nos identificamos, defendiéndolos a muerte como si nos fuera en ello la vida. Una obra luminosa, divertida, conmovedora, penetrante, revulsiva, sutil y liberadora, muy bien interpretada por la Colegiata.

En este camino se muere y se renace a cada rato y hay que tomar decisiones todo el tiempo. Esto se hace aboliendo todas las imágenes mentales. Llegando al vacío absoluto, a la Nada, a no ser ni esto ni aquello, ni lo uno, ni lo otro. A no identificarse con ninguna cosa. A no poder hablar, a ahogarse, a no respirar, a no sentir miedo, ni lo contrario. (2º Acto).

M. Victoria Espín              


Más sobre Lunas Indefinidas

¡El aprendiz jugando al panludo, no acaba de entender que la vida transcurre y se nos va de las manos sin encontrar su sentido!

Así, el aprendiz, que somos todos, vive como si fuera a permanecer en esta tierra indefinidamente. En la obra que comentamos, para sanar al Adán de turno de sus pretensiones de conocer lo que desconoce y mostrarle que no tiene ni idea, «los licenciados» optan por someterlo a un peloteo binario acerca de su cuerpo físico.

¿Es usted su pie?

Ante esta pregunta y las siguientes, el sorprendido Adán dice que no; tras su negativa a aceptar ser las distintas partes de su cuerpo(1) (y gracias a ella) es llevado a enfrentar la idea de que es un simulacro. «¿Simulacro?» se pregunta.

Pobre Adán, él tan auténtico y viril es un fiasco.

La licenciada Roxana le instruye sobre el juego cósmico y la necesidad de respetar su verticalidad, el orden de sus distintos planos o mundos, «comprender la profunda jerarquía intelectual que este juego posee, eso es ser un gran jugador de panludo».

Continúa Starter hablándole del verdadero tesoro, señalando que no está condicionado por el tiempo y el espacio, es decir que no es de este mundo.

Los valores deben ser estructurados en base a módulos de formas que no estén sujetas a variaciones circunstanciales.

Seguidamente es examinado e instruido simultáneamente, «Déjenos que le conectemos con el taladro de la verdad.» Y se le aplica el taladro en tres puntos clave, a saber: en la frente en el lugar del chakra Âjnâ, el tercer ojo; en el corazón (Anâhata), y en la base de la columna (Mûlâdhâra); mientras Roxana va recordando que la Belleza es circular «viva imagen de una perfección ascendente». Esto nos lleva a reflexionar sobre la perfección de la obra alquímica en la que estamos involucrados, la cual da comienzo tras acoger la semilla divina en el seno del corazón y va creciendo, ascendiendo hacia su Origen hasta completar el círculo. Para los pitagóricos, y no solo para ellos, máxima expresión de la Belleza.

Y sin tiempo para reaccionar Adán es interrogado con preguntas imposibles que trata de digerir, sacudido desde la derecha y la izquierda con cierta violencia para sacarlo del rollo en el que está metido y darle la oportunidad de oír y ver otra realidad allende las pantallas programadas en las que se mueve. Sigue en el ring y la lección se torna más profunda y pausada e igualmente desacondicionante.

Se le habla de los contrarios, de los extremos, de la contrariedad como distancia máxima entre ellos. De lo que no puede ser sobrepasado y de lo que siendo completo no deja nada fuera de sí; de lo equilibrado, ilustrado con la imagen de un sombrero en la cabeza de una mujer, el cual puede realzar su belleza y elegancia si su medida es la adecuada o por el contrario hacerle parecer ebria, a no ser que «tenga un aire de suprema distinción».

*

«Bajo un cielo de alegría no puede florecer el mal»

La alegría brota en el corazón con la contemplación de la belleza, con razón nos dicen que en ese estado «no puede florecer el mal». Un estado de inocencia del que se habla en el Evangelio:

Le presentaban también los niños pequeños para que los tocara, y al verlo los discípulos, les reñían. Mas Jesús llamó a los niños, diciendo: «Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». (Lc 18, 15-17)

Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios». Los que lo oyeron, dijeron: «¿Y quién se podrá salvar?» Respondió: «Lo imposible para los hombres, es posible para Dios». Dijo entonces Pedro: «Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido». Él les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y, en el mundo venidero, vida eterna». (Lc 18, 25-30)

Y sigue instruyéndonos Lunas Indefinidas:

Preste atención (dice la licenciada):

Una mujer pobre, muy vieja, tenía junto a una de las puertas laterales de la ciudad, la triste pero necesaria ocupación de estar con la mano tendida por si alguien le echaba un óbolo.

Starter – Ella acudía muy temprano a su puesto de mendiga, pues las necesidades vitales constituyen el medio más eficaz para engañar al sueño. Se sentaba y hacía lo natural en estos casos: a quienes se levantaban para ir a trabajar los mandaba acompañados de sus buenas palabras, les deseaba un buen día, les suplicaba y les prometía el favor de la divinidad».

«Seamos como ella», concluye Starter y el Adán que somos no puede entender que se le inste a imitar algo, si no despreciable, al menos no conveniente.

La vida se nos va, todo se evapora y desmorona al margen de nuestra voluntad, lo que es mortal no puede sino morir y lo mejor que podemos hacer es verlo, aceptarlo y, quiera Dios, morir antes de morir.

Finalmente Roxana resume la enseñanza transmitida con estas palabras:

Este es el alimento apropiado y conveniente para un niño recién nacido y recién constituido, alimento elaborado por Dios, Padre nutricio de todos los seres generados y regenerados, como el maná que llovía del cielo para los antiguos hebreos, el alimento celeste de los ángeles.

Y se van los licenciados haciendo el pitorreo catalán, pues la chanza, como más tarde dice el profesor Hobbie, forma parte del método.

Somos actores, comediantes en un teatro que nos muestra más allá de las múltiples caras que podemos tomar, incluso encarnar, que todo es un canto permanente, actual y divino. Que el hombre es alimentado desde arriba, que nuestros afanes son innecesarios, y si alguna vez no lo son es para poder rectificar nuestros errores. No somos metidos en la trituradora de los huesos por azar, y hemos de aceptar que cuanto antes cedamos nuestro equipo mucho mejor.

La Belleza es el fin de la Esperanza.

El sí-mismo / ya ha sido, / siempre será, /
es ahora / en el corazón / que se abre a la Esperanza / para contemplar la Belleza. (2)

M. Victoria Espín              

NOTAS

(1) «Ya sabes que no eres / la suma de tus huesos y conocimientos, / el número limitado de sus órganos, / los kilos de tu peso, / ni el compendio de tus experiencias / tan mutables con los años, / mientras tus células / se renuevan constantes y exactas / al ritmo de la Creación / en ciclos precisos, / y estas de hoy / no son las de ayer / y tampoco las de mañana (…)». Federico González, Solsticio 1985.

(2) Federico González, ibid.

*

'Una luz en la oscuridad'
Crítica del estreno de Lunas Indefinidas en Cotxeres Borrell, Barcelona

Lunas indefinidas de Federico González es una obra extraordinaria. Si decimos que los misterios no son sólo los de la "antigüedad" sino que siempre son una adaptación del mito que utiliza las imágenes cotidianas para transformar nuestra conciencia, quizá a alguien le parezca exagerado, pero esta obra nos lleva al vacío de nuestra propia nada mientras que al mismo tiempo un metalenguaje nos está haciendo presente que más allá de nuestros prejuicios hay un orden extraño que se nos escapa porque no podemos poseerlo, pero nos damos cuenta de que estamos inmersos en él, que nos está incluyendo y hablando de nosotros mismos, tan en primera persona como nos permitamos aceptarlo. De lo poco que se sabe literalmente de los misterios de Eleusis, por ejemplo, hay una frase, que dice entre alguna cosa más, "he tomado del cesto y he puesto en la canasta, y he tomado de la canasta y devuelto al cesto" lo que significa lo mismo que separar para unir, establecer un orden como vehículo para reconocer el cosmos y abandonarlo. Los elementos de los misterios pueden ser tan cotidianos como un grano de trigo para los griegos, pero su disposición, lo que sucede con ellos, abre brechas en la percepción, y lo mismo sucede con la palabra; el hierofante, el que muestra los símbolos, lleva a cabo su función y un lenguaje comienza a hablar de lo inefable.

Aquí el lugar, el espacio escenográfico-temático, es tan aparentemente loco como una escuela de conocimiento en forma de clínica con médicos y enfermeras, y sin embargo la medicina es parte de la función de Hermes, o de su hijo Asclepio, o de su hermano Apolo con quien intercambia dones: la cítara con la que éste pulsa la armonía de las estrellas (externas o internas) y la vara de oro con la que Hermes conjuga opuestos y contradicciones. Muchos asistentes nos hemos reído en forma, unos en unas ocasiones y otros en otras, y más unos en esta y otros en aquella, y sin embargo esto es, o incluye, un drama tremendo: de hecho las desgracias, torturas e injusticias y que asolan este mundo son desde cierto punto de vista sólo un símbolo de dicho drama: aunque se sea "feliz" –por cierto lo peor que según la escuela le puede ocurrir a cualquiera de los candidatos–  el destino del que no se entera, o no se entrega, es la inmersión en el completo olvido, pasando por un retorno al sueño si es que alguna vez se ha llegado a salir de él. Pero es que son muchos los aspectos, matices y anécdotas condensados en la función, y como dice un extracto de Estobeo (pertenecen al Corpus Hermeticum), los dioses han recibido en participación a los hombres y por eso en nosotros las lágrimas son Cronos, la cólera Marte, el amor la de Pafos, etc. y la risa el Sol, porque por él ríen el universo y las demás estrellas. Lo que puede entenderse porque es el dador de la luz, el calor y la vida, pero más aún porque en el centro, donde se entrelazan todos los colores, todo es posible, también la liberación. Como las dos obras anteriores del mismo autor, esta es un compendio sintético de enseñanza hermética, ¿qué iba a ser, una cosita literaria para el consumo? Aunque aquí tipo escrita en clave, aunque quizá no tanto, tal vez sólo en una primera audición pues es mucho lo que hay que asimilar, lo que queremos decir es que, quizá por los tiempos en que vivimos, va directamente a recordarle al espectador que el hombre es una imagen de la Posibilidad, y que esto involucra su existencia lo cual debería tomar verdaderamente en serio, pues viene a ser solamente un espacio entre dos olvidos.

Espartana en su reflexión sobre los símbolos

Al abrirse el telón estamos en la recepción de la clínica, agradable y con lo imprescindible pero no austera –en el vídeo observar el florero y las dos sillas, que a su manera lo dicen todo; la encargada de atender la puerta lleva unas llaves en la mano y nos hace partícipes de un discurso sobre la naturaleza del símbolo, y sobre su propia función en la que reconoce la de Jano. Como es imposible resumir este discurso que trata como toda la obra de la verdadera magia, nos quedaremos con algo que se dice de las dos caras de Jano, una tiene que ver con lo suprahumano, o sea con lo que no es humano, y la otra con lo propiamente humano y por tanto con esa persona misma, la portera, y que dicha deidad reúne o vincula ambos aspectos –como el símbolo, "del que no puede decirse en concreto qué es, pues lo que hace es representar". Hay que asistir a la obra varias veces y puesto que esta era la única representación habrá que esperar que se publique, se edite el dvd, o a verla en YouTube; porque hay que empaparse de esta obra, untarse con ella de arriba a abajo como con un ungüento para que con el vacío y la negación de lo conocido, de lo que suponemos que somos y aun cuando se conozca a algún nivel una enseñanza de la cosmogonía, podamos constatar que en verdad el universo es una arquitectura de palabras, que el verbo puede recrear la realidad, recrearnos a nosotros mismos, que el mundo es también un Teatro de la Memoria, condensado aquí en una hora y media.

Adán y la Doctora Ester

Llaman a la puerta y comienza la primera parte, el primero de tres casos clínicos, que a bote pronto podemos relacionar con el aprendiz de una escuela de conocimiento, aunque éste parece difícil que pase de simple profano. Es alguien que ni siquiera oye lo que le dicen –aunque le señalen este hecho (y que el Pájaro de Fuego que renace de sus cenizas es el Fénix y no el ballet de Stravinsky), y lo haga la doctora Ester que parece pertenecer a un espacio redondo, esférico, como de un jardín de El Bosco, no se sabe si encerrada en él o generándolo–, el candidato siempre habla de lo que tiene, su único afán es no perder el control en los medios que le ha dado su profesión de escritor, de crítico reconocido, y no quiere que se le vaya a escapar este ramo de los progresos en la sabiduría, de alguna manera se le movía el suelo y quiere poder decir que ha experimentado el reconocido método del profesor, seguramente tener un diploma, aunque también no apartarse del camino recto del que temía alejarse, al que identifica con la estabilidad familiar y social, arduamente recuperada después de una crisis existencial de hace años.

Adán aprendiendo el 'pitorreo catalán' de Roxana y Starter

Teme no saber responder a cualquier pregunta, hasta miente de modo colegial y piensa que su historia es lo más importante del mundo y debe ser atendida. Aunque se le aplica el taladro de la verdad no se entera de nada, y no sabemos qué será de él cuando acepta libremente seguir con el método del profesor, del que está seguro obtener buenos resultados. "Sopesa los pros y los contras" sin tener idea de qué se trata, aunque afirma que es muy profundo lo que ha oído de aquellos "conectados con las altas esferas" a quienes disculpa por convalecientes. El pobre Adán –quizá un auténtico delincuente–  probablemente ni se imagina que podría tener que transmutar en andrógino.

Ha cambiado el decorado y el segundo caso es alguien que empezó el tratamiento hace unos años y se confiesa enfermo de exilio, se puede morir de eso, igual que de ausencia, y esa angustia que sufre tiene que ver con el amor, como toda pasión.

El Doctor Chuleta tratando a Puf

Pero está en manos del Dr. Chuleta, esa auténtica "comadrona hijo de puta" que tiene por misión alumbrarle, darle a luz, y que sólo tiene obligaciones, pues encarna esa cadena de analogías de la que Puf está totalmente exiliado, todavía pensando que el proceso es lineal, aprendiendo que es vertical, que funciona "por inmersión directa en la sabiduría", situación que llega a su clímax cuando ingiere el elixir de los últimos tiempos y se acuesta en la camilla mientras le enseñan los intervalos musicales de la aritmética, los números naturales, y de pronto ve el sueño en su vigilia o la vigilia en su sueño y todo el tiempo en la curvatura de una copa de cristal; podría decirse que está en el 'bardo', en ese estado intermedio de luces y sombras en el que lucha consigo mismo y contra todo pues sólo ve en la realidad 'exterior' la imagen de sus personajes internos, a los que rechaza confundiendo con ellos a los necesitados.

Puf después del elixir de los últimos tiempos

¡Miserable! oye que le grita un coro mortuorio; se queja de todo, no se da cuenta que un auténtico exiliado "no ha hecho otra cosa que comer mierda toda su vida"… ¿Qué le sucederá cuando sea introducido en la Cámara oscura del Conocimiento, "en el Centro Neurálgico de la Enseñanza y del Ser", para lo cual ha tomado como paso previo ese elixir?

La eficaz e impoluta enfermera va y viene mientras el Dr. Chuleta traspasa el paciente al siguiente facultativo habiendo cumplido su parte; por cierto el famoso método del profesor, que no aparece en la obra, resulta ser inefable y ni los mismos doctores saben bien cómo funciona. El caso es que el doctor Hobby espera el producto de esa Cámara oscura, de esa máquina del Conocimiento capaz de demoler los huesos.

Baby descubierto por el Profesor Hobbie

Y lo que sale de allí disfrazado es un subproducto, como si fuera el conjunto de todo lo que no es, de todos los disfraces, de hecho es un usurpador, un espía que no se sabe cómo ha entrado allí y que nada tiene que ver con Puf y que rápidamente detectado se confiesa una copia de sí mismo (¿cómo va a saber que todavía hay otra muerte y otro nacimiento?), y además la peor copia posible, la de sí mismo, "la copia de un falso original" en palabras del doctor–  pero admite que eso es lo que quiere ser ¿cómo va renunciar a ver su reflejo en el espejo, a verlo "en los cristales de los escaparates al pasar?"

Baby a punto de abandonar la escuela-clínica

Está condenado a no volver a nacer, al olvido final, aunque no se sabe pues "el continuo es indefinido" canta el coro de ultratumba, y es que incluso entre los pálidos reflejos brilla el símbolo, especialmente cuando, como dice Dante, se ha "abandonado toda esperanza" según es propio de la entrada en el infierno. Por la enfermera sabemos que Puf salió por la puerta de atrás con la conciencia y determinación de cambiar su vida y prometiendo volver al siguiente martes, como de costumbre.

Como decíamos antes hay que embadurnarse entero, inmersionar sin miedo, dejarse penetrar por esta dramaturgia con apariencia de comedia para poder escuchar todas sus notas, para poder intuir que todo lo que creemos ser es pura imaginación, por el simple hecho de que el verdadero sujeto nos es desconocido, como es natural, ya que se trata de un Sujeto universal; pero, si al mismo tiempo es la única realidad posible y la cadena de analogías depende en última y primera instancia de su Presencia, el método es infalible aunque sea inefable, o actúe como aparente broma, o de maneras contradictorias. Parece que lo que cuesta es entrar solo a la Cámara oscura del Conocimiento, aunque sea fácil a priori asentir con el doctor a que "el hombre nace desnudo y muere desnudo". Se nos ha demostrado que la realidad es ilusoria, lo que interesa son los hilos detrás de la escena, y estos no son sino vehículos.

El continuo es indefinido, lo que interesa es la irrupción en lo vertical.

Al terminar, autor y actores tuvieron que salir a escena varias veces ante los continuados aplausos de la asistencia, de unas 60 personas, algo un poco sorprendente para los tiempos que corren. Alguna voz decía curiosamente: ¡otra, otra! Se sabe que ya están preparando El Tesoro del Sr. Valls.

(Reproducido del Blog de la Colegiata Marsilio Ficino).

José M. Río           

 
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