« CELEBRANDO LA MEMORIA DE NUESTRO DIRECTOR Y FUNDADOR: FEDERICO GONZALEZ (1933-2014) »
 
"QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON" (*)
A LA MEMORIA DE FEDE
ALBERTO PITARCH

“¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.”

Gracias por la vida sin juicios ni pretensiones
por el aliento y la libertad, caminar continuo
habitante del cosmos, pálpito del Centro silencioso.

Gracias por las manifestaciones siempre sorprendentes de la deidad,
por la voz de mis hermanos que hoy la nombran,
por el soplo y el Verbo, néctar salvífico de la Idea,
energía radiante de Amor.

Gracias por el canto de las musas y el gesto de las Gracias,
por los trabajos de Hércules y los paseos argonautas.

También por la vida corriente,
manifestación adecuada de una Antigüedad latente,
siempre presente en el interior del Templo que llevo dentro.
Candil del alma, voz del espíritu.
Unión de opuestos, la quietud y el movimiento.

Gracias por los hermanos con quienes hoy comparto el pan y el discernimiento.
Por la certeza de una Tradición viva y el compromiso continuo.
Por la posibilidad firme de la Luz entre el oscurecimiento.

“Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios
te deseo todo bien.”

Primer y último párrafo: Salmo 121. La ciudad santa de Jerusalén.


Temas: Federico González
(Sobre su obra)


NOTA

[(*) Texto perteneciente al homenaje in memoriam realizado por colaboradores, alumnos y amigos, organizado y publicado en la Revista SYMBOLOS en noviembre 2015 en que se cumplía el primer aniversario del fallecimiento y el 82º del nacimiento de su fundador y director (11/11/1933 - 9/11/2014), fundador asimismo de los Centros de Estudios Simbólicos de Barcelona y Zaragoza y de la compañía teatral La Colegiata.]


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