| ELIADE, Mircea (1907-1986)
Nacido en Bucarest, siendo un adolescente
de catorce años publicó su primer artículo: "Como
descubrí la piedra filosofal", donde, según afirma Lluis
Duch (Mircea Eliade: el retorn d'Ulisses, Abadía de Montserrat,
Barcelona 1983) ya se encuentra un aspecto importante de su vida y obra
posteriores: la puesta en relieve del aspecto diurno y el nocturno de la
existencia humana, que más adelante resumirá mediante la
fórmula de Nicolás de Cusa: coincidentia oppositorum.
A partir de ahí comenzará tanto su obra literaria y erudita
como sus contribuciones referidas al ámbito simbólico y tradicional
en general, tanto en publicaciones periódicas como en sus libros,
algunos de ellos nacidos de sus cursos y seminarios.
A los veinte años, su primer viaje
a Italia y la influencia sobre todo de Pico della Mirandola será
un paso que lo llevará a la India (a las fuentes "abandonadas, olvidadas").
Estudia sánscrito y análisis textual (yoga-sutras y tantras)
en Calcuta casi dos años con el profesor Dasgupta gracias a una
beca del maharajá de Kassimbazar, hasta que un malentendido con
el primero (se enamora de su hija, una brahminî a la que no
estaba permitido casarse con un extranjero)lo lleva al Himalaya occidental,
donde practicará seis meses el yoga en Rishikesh con swami
Sivananda además de visitar a varios yoguis y conversar con peregrinos.
Más tarde dirá que "una seguridad le acompaña siempre:
pase lo que pase, siempre habrá en el Himalaya una cueva que le
espera".
Obtiene el doctorado en filosofía por
la Universidad de Bucarest en 1933 con la tesis "La historia comparada
de las técnicas del yoga" y a partir de ahí dará clases
también en la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona en París
y en la Universidad de Chicago, donde fué nombrado en 1956 "visiting
professor" de historia de las religiones y al año siguiente profesor
titular y director de ese departamento del que surgirán con el tiempo
numerosos estudiosos que seguirán esa obra en otras universidades
de Estados Unidos.
Dió conferencias en América
y Europa y asistió a numerosos congresos internacionales sobre orientalismo
e historia de las religiones, sobre todo en esta última, así
como en Japón donde se dice hay gran interés por su obra,
y fué distinguido con diversos títulos y premios entre los
cuales el de "doctor honoris causa" por las universidades de Yale, La Plata
(Argentina), Loyola (Chicago) Lancaster, París-Sorbona, y nombrado
corresponsal de la British Academy, la Academia austríaca de ciencias
y la Academia real de Bélgica.
Fundó las revistas Zalmoxis
(1939-1940-1944) donde colaboró A. K. Coomaraswamy, Antaios
(Stuttgart 1961-1972) e History of Religions (Chicago 1961) y tomó
parte en las conferencias "Eranos" en Ascona (Suiza) junto con C. G. Jung,
G. van der Leeuw, Louis Massignon, etc. así como en París
conoció a Georges Dumèzil, Henry Corbin y al P. Jean Daniélou
entre otros.
Sobre él y su trabajo se han publicado
muchas obras, entre ellas el amplio cuaderno-homenaje Mircea Eliade
("Cahiers de l'Herne" no. 33, París 1978, 409 págs.), dirigido
por Constantin Tacou. En castellano se encuentran traducidos entre otros
Yoga,
inmortalidad y libertad; Lo sagrado y lo profano; El mito del eterno
retorno; Iniciaciones místicas; Imágenes y símbolos;
Mito y realidad; Mitos, sueños y misterios; Historia
de las creencias... tomos II y IV, Herreros y alquimistas, Mefistófeles
y el Andrógino; así como obras autobiográficas:
Fragmentos
de un diario; Memoria: 1. Las promesas del equinoccio;
y también
La
Prueba del Laberinto (conversaciones con Cl.-H. Roquet, que incluye
bibliografías completas). Entre sus novelas se suelen destacar Maitreyi
(La nuit bengali), Forêt interdite
y Le vieil homme et l'officier.
Siguió una carrera pareja con la literatura,
publicando más de veinte obras de distinto tipo aparte de sus estudios
tradicionales.
Este autor afirma, con respecto a Guénon
y Evola, que él no escribía para iniciados, sino para el
público de sus días. Sin embargo le mandaba todos los libros
a Guénon el cual como él mismo dice en alguna de sus reseñas
pensaba que Eliade era tímido en manifestar sus convicciones.
M. Eliade quería llevar todo esto al
plano universitario y reclamar estas ideas desde el punto de vista de la
Cultura; es decir ha tendido un puente entre la Ciencia Sagrada y las imágenes
más o menos "cultas" del mundo moderno.
Mircea Eliade ha reivindicado lo arcaico,
lo primitivo, como Guénon no lo hace; éste lo señala
en numerosas oportunidades aunque parecería que no ha tenido el
tiempo suficiente para completar los innumerables temas que componen su
obra que, con una generosidad sin límites se amplían hacia
todos los ámbitos que conoce corriendo el riesgo de que la proyección
de su pensamiento no encuadre siempre en los límites de lo universitario.
M. Eliade se ha puesto en otra perspectiva
y la desarrolla, la hace presente a través de una síntesis
que arroja su luz y que es capaz de fundamentar la investigación
en la Tradición Unánime. Sobre todo porque jamás deja
de tener en cuenta el punto principal, es decir la idea de un orden fundamentada
en un centro. (Publicado por la revista Symbolos en su Nº doble 9-10,
1995, dedicado a "René Guénon"). |