Eliade, Mircea. Reseña por
René Guénon, Etudes Traditionnelles, julio-agosto
1948.
"La Revista de la Historia de las Religiones
(No. de enero-junio 1946) ha publicado un importante estudio de M. Mircea
Eliade sobre El problema del chamanismo; lo que nosotros
encontramos ahí de más particularmente interesante bajo nuestro
punto de vista, no es tanto la discusión sobre la definición
del chamanismo y sobre la extensión más o menos grande que
conviene dar a este término, como la afirmación muy clara
de la existencia, en el chamanismo propiamente dicho, de un 'simbolismo
universalmente válido', y la integración del lado 'experimental'
mismo en un conjunto teo-cosmológico bastante más amplio
que las diversas 'ideologías chamánicas'. Estamos completamente
de acuerdo con el autor cuando critica la teoría que no quiere ver
en el chamanismo más que las manifestaciones de un estado 'psicopatológico'
que sería propio de las regiones árticas, y cuando estima
que la 'posesión' del chamán, lejos de ser un hecho original,
constituye solamente una degeneración con respecto a un estado de
'contemplación'; pero no podría decirse no obstante que el
chamanismo sea realmente 'ártico' por una razón del todo
diferente de la que algunos han imaginado, es decir porque procede en definitiva
de la tradición primordial hiperbórea, como lo prueba precisamente
ese 'simbolismo ecuménico' del que habla M. Eliade. Este aborda
especialmente los ritos de 'ascensión'; indica su similitud con
aquello que se encuentra en un gran número de otras tradiciones,
e insiste especialmente en el papel que juega la concepción de 'Centro'
y de 'Eje del Mundo', lo que es en efecto aquí el punto esencial,
pues solamente en el 'Centro' se puede realizar la 'ruptura de nivel',
el paso entre las diferentes 'regiones cósmicas', es decir entre
los diferentes estados del ser. No podemos resumirlo todo, pero creemos
interesante citar al menos ciertos extractos: 'En todas las culturas (del
Oriente semítico, de la India y de China), encontramos por una parte,
la concepción de una montaña central, que une las diversas
regiones cósmicas; por otra, la asimilación de una ciudad,
de un templo o de un palacio con esta 'montaña cósmica',
o su transformación, por la magia del rito, en un 'centro'. Por
si fuera poco, 'consagrar' un espacio quiere decir, en última instancia,
transformarlo en un 'centro', conferirle el prestigio de un Axis Mundi...
El árbol sobre el que monta el chamán siberiano o altaico
es, en realidad, el Arbol cósmico, exactamente como el pilar central
de la tienda es asimilado al pilar cósmico que sostiene el mundo.
Este pilar central es un elemento característico de la vivienda
de las poblaciones primitivas árticas y norteamericanas... El mismo
simbolismo se ha conservado igualmente entre los pastores-criadores del
Asia Central, pero, como la forma del habitáculo se ha modificado,
la función mítico-religiosa del pilar es suplida por la abertura
superior por donde sale el humo. Entre los Ostyaks, esta abertura corresponde
al orificio similar de la 'Casa del Cielo', y los Tchouktches lo han asimilado
al 'agujero' que hace la estrella polar en la bóveda celeste...
No hay que perder de vista el hecho de que, en las culturas árticas
y norasiáticas, cada habitáculo tiene su pilar sagrado
o su abertura para el humo sagrado, es decir representaciones del Axis
Mundi, del Arbol cósmico, etc... La ascensión ritual
del chamán al cielo se ha hecho posible porque el escenario estaba
ya implicado en la cosmología y en la asimilación de la habitáculo
al Cosmos. Este proceso de asimilación de las casas, los templos,
los palacios, las ciudades al 'Centro del Mundo' es un fenómeno
espiritual que sobrepasa las regiones árticas y norasiáticas...
'consagrar' un espacio, confiriéndole la función de un 'centro',
viene a decir que se le confiere realidad; no se es, ontológicamente,
a menos que se sea 'centro', a menos que se coincida con una de las fórmulas
simbólicas del Axis Mundi. Ese 'centro' participa del espacio
sagrado, 'paradójico' (todos los templos, todas las ciudades e incluso
todas las casas, aunque separados en el espacio profano, se encuentran
no obstante en el mismo 'Centro' cósmico), exactamente como los
sacrificios se realizan en un único y mismo momento mítico
(todos teniendo lugar 'en aquel entonces', el instante auroral en que el
sacrificio ha sido instaurado). Pensamos que el interés de estas
citas hará excusar su extensión, y nos parece que apenas
hay necesidad de subrayar su relación con alguna de las consideraciones
que han sido expuestas por A. K. Coomaraswamy y por nosotros mismos. Añadiremos
solamente una observación en lo que respecta los 'viajes' extraterrestres
del chamán: ahí donde M. Eliade cree ver la influencia de
una 'doble tradición', nosotros vemos solamente, en realidad, la
indicación de dos 'vías' diferenciadas y necesariamente coexistentes
que son el equivalente exacto del dêva-yâna y del pitri-yâna
de la tradición hindú."
"En
el mismo nº de la Revista de la Historia de las Religiones
se encuentra un artículo o más bien una serie de notas de
M.
Georges Dumézil, titulada 'Tripertita' funcionales entre
diversos pueblos indo-europeos; nos preguntamos porqué no decir
más simplemente 'triparticiones', ya que es bien de eso de lo que
se trata en realidad. M. Dumézil parece tener además, desde
el punto de vista lingüístico, ideas bastante particulares
y que sería difícil de aceptar sin reservas; pero no hay
menos en todo ello consideraciones interesantes. Remarcamos más
especialmente lo que concierne al uso entre un gran número de pueblos,
en conexión con un reparto de las funciones sociales en tres categorías,
estos tres mismos colores simbólicos: blanco, rojo, negro (o azul
oscuro), que son precisamente, aunque por otra parte el autor no lo haya
indicado, los que corresponden a los tres gunas en la tradición
hindú." (Trad.: Nisà). |