"Para el judaísmo, el
cristianismo y el islamismo, es decir las tradiciones "del
libro", el Antiguo, el Nuevo Testamento y el Corán
son la base de su revelación y el centro ante el que giran
todos sus pensamientos y actividades; de hecho, estos textos
sagrados son también libros religiosos donde se encuentran
dogmas y leyes morales. Pero este no es el caso de todos los
libros sagrados, pues hay otros donde los textos, que son tan
reveladores como cualesquiera, no son tomados con una unción
casi supersticiosa, o legalista, o literal, sino como un testimonio
de la luz de la sabiduría que se expande por doquier,
sin imposiciones o limitaciones de ningún tipo, y a la
que el ser humano debiera acceder por su propia conveniencia
al encarnar el papel que le corresponde al Hombre Verdadero,1
al Anthropos hermético. Tal es el caso del Corpus
Hermeticum,
conjunto de libros sagrados emanados de una corriente de pensamiento
tradicional que se coloca bajo la advocación del Dios
Hermes, o Hermes Trismegisto, deidad grecoegipcia, considerada
como el dios de la Palabra (Verbo, Logos), de la Enseñanza
y gran iniciador en los Misterios de la Cosmogonía, psicopompos,
cuyo patronazgo se extiende desde los primeros siglos de nuestra
era por el mundo mediterráneo, teniendo su núcleo
de irradiación en Alejandría, hasta nuestros días,
en todo lo que puede considerarse el Occidente o su área
de influencia cultural. (…)."
"Debe advertirse que al referirnos a
los textos sacros, iniciáticos y sapienciales que son
tomados de modo 'religioso', de forma devota o de manera
fanática, dogmática, legalista o literal, no discutimos
los textos en sí, la mayor parte de los cuales admiramos
y reverenciamos, sino el nivel de lectura que se hace de ellos.
Por otra parte esos libros reveladores son transmitidos por las
religiones oficiales dentro de su aparato, y la difusión
de esos libros esotéricos justificaría, acaso,
la existencia de instituciones religiosas cuyo único fin
es llevar el auténtico mensaje, de Conocimiento salvífico,
al hombre –y por tanto su única función es
ligar a este con el Espíritu, que en él reside–,
y sin embargo se ocupan de cuestiones materiales (cuando se sabe
que la materia no es trascendente) o sociales, por citar un par
de ejemplos de inversión."(…). (Cap. I. Los Libros
Herméticos.) |