" (…) Desde hace tiempo
se ha señalado
la vinculación del pensamiento neoplatónico, gnóstico,
y otros esoterismos occidentales con la Cábala judía
por autores judíos y no judíos. Razón por
la cual sus orígenes culturales, especialmente la herencia
de Grecia y Roma amén de otras orientales, no podrían
dejar de haber influido sobre las formas en que se aprendía
y se enseñaba el esoterismo del pueblo de Israel basado
en la Toráh, es decir: su Ciencia Sagrada. Esto desde
los primeros siglos de la era cristiana, aunque el mensaje cabalístico
en sí, puede rastrearse en el judaísmo más
antiguo y es, auténticamente judío y propio del
pueblo de Israel, ya que no es en definitiva sino emanado de
los cinco primeros libros bíblicos: el Pentateuco, o la
Toráh.
Debe destacarse en este sentido la influencia de lo que hoy se ha
llamado la Gnosis en los estudios de la Historia de las Ideas, ejemplificada
por autores como Plotino, Basílides –o el odiado Valentín
por las autoridades religiosas cristianas– aunque también
han existido exégesis sabias y gnósticas en los primeros
padres de la iglesia, por lo que se suele hablar con justa razón
de un gnosticismo cristiano.
Gershom Scholem utiliza también
el término gnóstico
judío para referirse a ciertos sabios judíos que
vivieron en los primeros siglos de la era cristiana en lugares
como Alejandría –y
otros muchos sitios del Mediterráneo– en donde hay
constataciones históricas de la coincidencia del neoplatonismo,
el neopitagorismo, la Tradición Hermética, los gnósticos,
la rama del judaísmo llamada cristianismo –en particular
la teología de los sacramentos relacionada con la Teúrgia– e
igualmente en la obra posterior de Dionisio Areopagita y contemporáneamente
al paganismo de Proclo,13 los que no podían dejar de influir
en la forma de expresar sus antiguas tradiciones.14
Desde luego
esta posibilidad ha indignado a ciertos rabinos de todos los
tiempos (hoy ortodoxos o sionistas) ya que la palabra
Cábala
(Kabbalah) quiere decir literalmente tradición y de ninguna
forma podría ser en este contexto que la propia tradición
judía hubiese podido directa o indirectamente derivarse
del pensamiento griego, lo cual así planteado es un disparate
y, por otra parte, hay muchísimas evidencias del trasfondo
hebreo del Sefer Yetsirah, del Bahir y del Zohar –que se
ha leído como texto sagrado a la par de la Biblia y el
Talmud por buena parte del pueblo judío.
Por lo que la
Cábala es una ofrenda al y del pueblo de Israel,
aunque no todo el pueblo la haya recibido, principalmente rabinos
y fanáticos que hoy mismo la rechazan en beneficio de
lo religioso, lo moral y los usos y costumbres. Como se sabe
la escuela rabínica
y la cabalística conviven perfectamente diferenciadas
en el seno del judaísmo, aunque hay rabinos activistas
que sí dicen
dedicarse a la tradición, es decir a la tradición
rabínica,
mientras que los cabalistas, muchos de ellos rabbís,
a veces pasan desapercibidos en el entorno. (…)" (Cap. I. La
Cábala Judeocristiana.) |