El niño en la cúspide de las termas del regocijo. (Capítulo VIII de Hypnerotomachia Poliphili).
VENUS VIVE
Presentación
Indice

En el tren
T’ai: La Paz
Pletón
Himnos de Pletón
Que suene la música...
Ensanchemos el corazón
Feliz Navidad
Rapsodia
De cómo lo creativo se ve opacado...

Reseña de: El Simbolismo de la Historia. Una Perspectiva Hermética de la Tradición de Occidente de Francisco Ariza

Id.:Tartesos, la ciudad de Ulia, el señorío de Montemayor y el Castillo Ducal de Frías. Linajes históricos y mitos fundadores.

Id.: La Gruta de las Ninfas. Carta a Marcela de Porfirio

Id.: La Palmera de Débora de Moshe ben Ja'acob Cordovero

Id.: San  Martín de Tours de Régine Pernoud

Las Tradiciones Precolombinas
en la Obra de René Guénon

Maria Wiechers, In Memoriam

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GUIA BIBLIOGRAFICA
DEL ESOTERISMO
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DE CÓMO LO CREATIVO SE VE OPACADO POR LO RECEPTIVO

El error es consecuencia de la insuficiencia del hombre y pone de manifiesto unos límites que una vez conocidos pueden ser trascendidos; si es que nos aplicamos a rectificar para salir del error y entrar en los caminos de la Sabiduría. A la que el iniciado invoca una y otra vez, sabiendo que sin su auxilio no puede salir de la ignorancia y por tanto de los innumerables desórdenes de todo tipo a que esta le lleva.

Aspirar hacia lo divino, desear la unión con el Uno, actualizar esa unión en la realidad del presente es un tendencia constante en la labor alquímica.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?[1]

Esto podría traducirse en lenguaje coloquial a “mi casa es tu casa”. La entrega y la aceptación está en el corazón de aquel que vive esa realidad. Y ¿qué hay en el de aquel que en su lugar dice: “tu casa es mi casa”? Quien actúa en base a esto último no solo no se entrega sino que se apropia de lo que en verdad no le pertenece. En lugar de administrar y multiplicar, si es posible, los talentos recibidos, el hombre con frecuencia se erige en propietario de los mismos y dilapida su herencia en un juego de poder que no puede sino conducirle a la esclavitud de sus miserias.

Abramos los ojos para entender y asumir correctamente que somos templo de Dios y casa del Espíritu.

“Nadie es capaz de añadir un codo a su estatura”; esta, fuere la que fuere, es suficiente para ser morada del Espíritu; siempre y cuando en su centro Apolo pueda hacer sonar su lira que es lo mismo que decir que la purificación de lo individual ha sido completada.

[1] 1 Corintios 3:16-17

 

 

                                                                     M. V. Espín  


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