El niño en la cúspide de las termas del regocijo. (Capítulo VIII de Hypnerotomachia Poliphili).
VENUS VIVE
Presentación
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En el tren
T’ai: La Paz
Pletón
Himnos de Pletón
Que suene la música...
Ensanchemos el corazón
Feliz Navidad
Rapsodia
De cómo lo creativo se ve opacado…
Serenidad

Reseña de: El Simbolismo de la Historia. Una Perspectiva Hermética de la Tradición de Occidente de Francisco Ariza

Id.:Tartesos, la ciudad de Ulia, el señorío de Montemayor y el Castillo Ducal de Frías. Linajes históricos y mitos fundadores.

Id.: La Gruta de las Ninfas. Carta a Marcela de Porfirio

Id.: La Palmera de Débora de Moshe ben Ja'acob Cordovero

Id.: San  Martín de Tours de Régine Pernoud

Las Tradiciones Precolombinas
en la Obra de René Guénon

Maria Wiechers, In Memoriam

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GUIA BIBLIOGRAFICA
DEL ESOTERISMO
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joya escocesa

SERENIDAD
(Templanza del corazón)

Hemos leído recientemente un artículo en el que nos llamó la atención esta frase: “En cinco años no recordaremos cómo vivíamos en 2019”. Y pensamos que pudiera ser así, y que la imposibilidad de reconstruir “el orden” anterior, llevará a los países a enfrentar una lucha interna, análoga, por cierto, a la de sus ciudadanos consigo mismos.

Entre otras muchas cosas, en ese tiempo vamos a tener que aprender a estar más solos y más quietos, y cuanta más resistencia pongamos a salir del estado anterior, más difícil lo tendremos. Es fácil decir que hemos de soltar amarras, y casi un tópico, pero hay que hacerlo.

“El Yo ha entablado la lucha con el millón de egos. Lo pequeño y lo múltiple se enfrentan.” (1)

El verdadero viaje es interno –siempre lo ha sido– y vivir subidos en una aceleración y un movimiento en general extremos, incorporando el viaje y los largos recorridos y traslados de un lugar a otro como algo habitual, cotidiano, lleva a una aceleración, un caos y una confusión interna crecientes; la detención en muchos casos –y sentidos– va a ser inevitable, ya lo está siendo.

Si no queremos quedar atrapados hemos de abandonar la crítica automática y la negación y centrarnos en nuestras verdaderas posibilidades, que por cierto son incluso no humanas, ya que se le ha dado al hombre la función de ser intermediario entre cielo y tierra. La salida del laberinto pasa por la aceptación de su recorrido, por una total disponibilidad que no soslaya ni rechaza nada. El que sabe que no es bueno, que ha reconocido el mal en él, (vamos, que le ha visto la cara), no necesita hacer malos a los demás.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, dice el poeta. No hay vías trazadas, pero estas se abren al peregrino que avanza por ellas.(2)

M V. Espín 

Notas

(1) En el Vientre de la Ballena, Textos alquímicos, Federico González.

(2) Abu Sa’id pregunta: «¿Qué es el mal, y cuál es el peor mal?» y contesta, «El mal es “tú”, y el peor mal “tú” si tú no lo sabes». Citado por Coomaraswamy en su ¿Quién es «Satán» y «Dónde está el Infierno»


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