VENUS VIVE

Del nacimiento de Amor

Mª Victoria Espín


“Ciertamente, toda divinidad, como ya he dicho anteriormente, no puede ser tal
sino en virtud de la unidad que existe antes de la Inteligencia,…
… Porque, en efecto, existe en nosotros una secreta huella de lo Uno
que es aún más divina que el intelecto que está en nosotros,
en virtud de la cual el alma alcanzando la perfección
y ubicándose allí a sí misma deviene divina y vive una vida divina,
dentro de los límites que se le han permitido”.1

“La presencia perenne de la deidad en el ser humano
nunca ha sido, en verdad, una pesca imaginativa de la belleza.
Es la belleza en sí, la que se le da de modo permanente por la gracia”.2


Venus en una rueda de la fortuna; manuscrito alemán h.1490
Rueda de la Fortuna, detalle. Ms. alemán h.1490

En el camino de ascenso el iniciado va en pos de sí mismo, del Sí Mismo. Ese viaje le lleva a desapegarse de lo individual para abrazar lo universal en que el primero está contenido; del mismo modo el Ser está comprendido en el No Ser que lo abarca a él así como a todo lo que no es, incluso a aquello que no tiene la posibilidad de ser.

Que el Ser tenga su origen en el No Ser3 nos está indicando la prioridad del segundo; no obstante la verdadera realización a la que aspira el peregrino es a la Suprema Identidad, a la No Dualidad. Y esta incluye al Ser y al No Ser, al primero en lo que podríamos llamar el Ser en acto.

El Ser nos lleva al No Ser y este último puede llevarnos de vuelta al primero en un redescenso impulsado por la Caridad.

II

Mnemósine, que como recuerda Orfeo envía lejos el olvido, conduce al alma a abandonar todo aquello que constituye su ser individual, ser con el que se identifica y que se ha ido conformando a lo largo de su vida por el abandono de la auténtica realidad y la sumisión en la prisión limitativa de la creación y sus elementos. La flor del almendro es caduca y resultado de un proceso del que ella es una fase más; sin embargo podría la flor pensar (si pudiera hacerlo) que es un todo en sí misma sin un origen y un fruto posterior; así el hombre es capaz de creer que simplemente es un fruto del tiempo, desde luego los elementos materiales que lo conforman llega un momento en que se desintegran, mas su esencia, su verdadero ser, no va ni viene y no se desintegra pues es eterna.

En el símbolo de la cruz los brazos se despliegan en la vertical y también en la horizontal, que viene a ser el estado en el que el ser contempla o aspira a la liberación, para nosotros el estado humano. La horizontal ha de expandirse en toda su amplitud, única manera de reintegrarse a su origen; y ambas coinciden en un punto, en un tiempo otro que podríamos llamar “un ahora reiterado”.

El presente conjugando espacio y tiempo nos da la posibilidad de trascenderlos.

En esta atemporalidad Dios se hace presencia. En Tifereth (Belleza) corazón del Árbol de la Vida se unen los opuestos, y cielo y tierra aparecen complementándose en el hombre verdadero, que uniendo ambos irradia en la horizontal el contenido de su centro: el corazón. Y es la total apertura hacia lo alto y también hacia lo bajo4 lo que hace posible la expansión completa de la horizontal, único modo, como decimos, de que la circunferencia retorne a su centro.

Más allá, en la cúspide de Atsiluth, la dualidad no solo ha sido conciliada sino que ha desaparecido en el Uno, que no entiende de partes y por tanto de número, aun cuando sea el origen de todos ellos; el Uno, como la corona, permanece por encima del cosmos, de lo numerable.

Cristo de San Damián de Asís, s. XII, ante el cual oraba San Francisco. Árbol de la Vida de la Cábala    
1. Cristo de San Damián de Asís, s. XII.
2. Árbol de la Vida de la Cábala judeo-cristiana.

En el viaje iniciático el segundo nacimiento culmina con la realización que podemos llamar solar y es representada por el hombre verdadero. Hay un tercer nacimiento, vinculado a la Polar, encaminado a trascender el Cosmos y por tanto relacionado con el No Ser.

Como sabemos una cosa es nacer al estado humano y estar en él y otra la realización de dicho estado. Podemos pasar la vida en un punto de los indefinidos que lo conforman y no llegar a realizarlo nunca verdaderamente.

La libertad presupone ausencia de límites, de condicionamientos; el deseo imperioso de conocer nos lleva a romper barreras, a traspasar obstáculos, siempre en alas de la Providencia que nos rescata de insuficiencias y caídas.

Hay que superar a toda costa la dualidad, eso supone permanecer en el filo de la navaja. Los contrarios se alternan en un fluir permanente que mantiene su armonía en un constante desequilibrio aparente. La sede más alta de la justicia equilibra su balanza incluyéndolo todo. Harmonía es hija de Ares y Venus, resultado de un movimiento expansivo y otro contractivo.5

En nuestra sociedad es fácil ver que el movimiento es cada vez más centrifugo, con el consiguiente alejamiento del centro y el riesgo de colapso.

Podemos decir que la acción es el agente del movimiento centrifugo y la contemplación de su opuesto. Desde luego que se nos puede señalar que hay acciones y acciones, y que dentro de ellas las hay tendentes a la contemplación.

Así en base a un movimiento que es a la vez contractivo y expansivo, el mundo se sostiene. Sin la contemplación que nos lleva al conocimiento y a su encarnación el mundo se desvanece en el caos.

A veces no concedemos valor a lo más necesario. Por poner solo un ejemplo: la limitada relación del hombre con la naturaleza6 lleva aparejada la pérdida de una serie de canales que en realidad son vías de comunicación con Aquello que en el concierto cósmico es la fuente de todo ser. Armónico es el movimiento del conjunto que en él participa. Por eso no se puede a la ligera como tantas veces hacemos excluir nada; todo a su manera forma parte de esa armonía total que es el cosmos y su creación.

Orfeo, mosaico romano, siglos II y III. Zaragoza.
Orfeo, mosaico romano, s. II y III
Museo de Zaragoza

Las leyes naturales cuando son transgredidas acarrean muchos males. Hasta el mejor vino puede tornarse vinagre si las condiciones no son adecuadas para el inmortal Dioniso, entonces no hay vuelta atrás.

Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? (Mt 5:13)

III

Los dos principios que dan lugar a la manifestación emergen simultáneamente de la Unidad, no hay jerarquía alguna entre ellos, al menos en origen, otra cosa distinta es que una vez nombrados uno simbolice el comienzo y otro el fin.

Si estos dos principios emergen a la vez de la unidad deben reintegrarse en ella del mismo modo. Eso nos lleva a reparar que esta pareja de opuestos a la vez que complementarios no pueden ser reducidos uno a otro.

El yin no ha de ser absorbido en el yang para arribar al Tao, ni viceversa.

En cada ser estos dos coexisten y ambos son neutralizados simultáneamente en el momento en que se impone la realidad de su origen, de su principio común en el cual permanecen indiferenciados.

Cuando lo que nos interesa es el retorno al Uno, esos dos principios que conforman el andrógino primordial, son en última instancia una misma cosa, una única cosa por decirlo de algún modo. Y para ese principio único en el cual todo está contenido, ni siquiera existe la dualidad, es solo desde esta última y la consiguiente multiplicidad que la división tiene existencia y da lugar a mundos sucesivos signados por el número y seguidamente por el tiempo y el espacio; hasta concretar en la forma material.

Volviendo atrás, no hay una lucha entre positivo-negativo que ganar o perder. Amor es pobre y rico al mismo tiempo, sabio e ignorante7. Seamos como Él.

Sufrimos por ignorancia y finalmente, si Dios quiere, arribamos a otra Ignorancia.

IV

Amor está al comienzo del viaje pues sin amor o deseo de conocer la búsqueda no se daría. Él es quien impulsa al peregrino a ponerse en camino. Orfeo coloca a Amor en el seno del caos y dice que “es el más antiguo, perfecto en sí mismo y mejor consejero”.8

Hermes se encarga de guiar, nutrir, sanar… en definitiva de transmitir el conocimiento liberador que la Tradición brinda y nos lleva de retorno al Uno, o lo que es lo mismo nuevamente a Amor.

En este sentido podemos decir que Amor (Eros) es hijo de Hermes como señala Karl Kerényi en su libro Hermes, el Conductor de Almas. Recordar igualmente que en uno de los Himnos Órficos se da a Hermes como hijo de Dioniso y la doncella pafia.

El amor al conocimiento inflamado por el furor dionisíaco hace nacer al maestro interno, que bien podemos identificar con Hermes.

Ascender es llevar consigo toda la manifestación de retorno al Uno, su origen y destino final. Y la ilusión cósmica, fruto de la mirada fragmentada y múltiple, desaparece en el momento en que se impone Amor y su plenitud; donde Todo es Uno y Uno es Todo9.

Que nos sea concedida la visión de Unidad y Amor en un mundo que desde esta perspectiva no puede dejar de ser absolutamente perfecto.

Alabado y Bendito sea Dios.

V

Dejarse llevar por la perturbación del deseo o el temor es dejar que la serpiente se desplace en la horizontal, con el consiguiente abandono de la vertical. Y en busca de una supuesta felicidad nos disolvemos en una mera apariencia, en una inconsistencia placentera o no. Y a la larga siempre dolorosa.

Es digno de reflexión el hecho de cómo el hombre puede quedar atrapado por las drogas (que por otro lado también pueden ser un vehículo); siempre en busca de algo excelente que una vez vivió, apuesta una y otra vez hasta agotar su hacienda y su herencia, en suma su vida. Seguramente en nuestro día a día hay si no substancias, sí comportamientos a los que somos adictos, dicho de otro modo de los que somos esclavos. La individualidad, en tanto que subsista no dejará de ser fuente de corrupción y división. Vale la pena apostarlo todo, siempre y cuando sea por lo más alto. De ese modo llegará el momento en que ésta, la serpiente, se mueva sin tropiezo alguno en la horizontal y la vertical indistintamente, o mejor simultáneamente.

Tendemos a esconder la cabeza bajo el ala, que viene a ser el ego de turno. Y cuidado con él pues es experto en no reconocerse, en negar la mayor y quedarse tan tranquilo.

Mas nada puede estar oculto indefinidamente, por la sencilla razón de que nuestro tiempo es finito. Si no reconocemos nuestros errores en el tiempo que se nos ha dado, los veremos cuando este llegue a su fin.

Se trata de acercarse a la Nada, al No Ser. Basamos nuestra vida en el reconocimiento de otros, en el reconocimiento de ¿quién? y ¿por quién?

El cosmos es un todo luminoso en sí mismo. En el tiempo deviene confuso hasta turbio, turbidez que se incrementa con el devenir cíclico. Mas regenerándose, comienza de nuevo; en esa regeneración todo es redimido, restaurado, iluminado.

En el microcosmos que somos, esa basura que vamos almacenando opacando con nuestros rencores la luz primigenia puede ser trasmutada en el transcurso de la vida, o en sus prolongaciones (nos referimos a lo que René Guénon llama prolongaciones del estado humano).

Todo despropósito necesita una reparación, mejor no esperar a que el ángel de la muerte tenga que recordárnoslo. Por cierto dice Dante que la entrada al Purgatorio está en el fondo del Infierno. Llegados allí, reconocido el traidor, se está en camino de purificarse por el ascenso de la montaña.

VI

En su Sobre la Providencia Proclo nos dice que:

Los dioses se ocupan de todo en tanto que unidad que ellos son. La jerarquía que viene a continuación: ángeles, démones, héroes e incluso las almas, lo hacen en tanto que participan de la unidad. Pues todo tiene un germen de lo propiamente Uno.

Esa huella de lo Uno que hay en todo ser sustenta una identidad que es única e intransferible. Todo aquello de uno que se mantiene por un reconocimiento a una pertenencia externa, realmente no es.

El alma va cobrando conciencia de los distintos estados del ser universal, planos del conocimiento por los que asciende en su viaje de realización, de restauración de su identidad. De una inicial identificación con el cuerpo, al reconocimiento de una creación ilusoria que hay que trascender para actualizar una memoria que es posible recuperar, accediendo de ese modo a un estado del alma donde incluso lo incognoscible puede de algún modo reflejarse y vivirse.

Es una ilusión creer que alguien, incluido uno mismo, hace algo. Desde luego que eso tiene que ver con la perspectiva en la que nos colocamos: la vertical o la horizontal. Y llegados al punto de saber que todo es maya, que no hay un dónde ni un cuándo otro, se impone la quietud del silencio que reconociendo la ilusión renueva el mundo. El sinsentido abandona la escena y el asombro brota desde la fuente central en la que permanecen Venus y su hijo Eros y por supuesto Marte, ”demoledor de murallas”10 un guerrero desarmado y vencido por Amor.

VII

Platón habla de que la contemplación de todo lo humano por parte del alma es posible porque ella está sostenida por su parte divina. Y Proclo nos dice que no se trata de identificarse con lo corporal, tampoco con las manifestaciones de lo espiritual en el alma, sino más bien de vivir según la virtud11,

Porque esta condición es la única verdaderamente libre, libre de todo dominio y propia del hombre libre;12

En otras palabras: vivir al ritmo de la vida para que así eclosione la flor que somos, desprenda su aroma y podamos aspirar (respirar) su divina esencia13. La virtud14 conjuga los opuestos para lo cual no puede pasarse de puntillas sobre ellos. Con el despertar de Kundalinî dos mundos se abren ante el alma y aceptarlos y recorrerlos será su cometido.

El enamorado permanece en estado de gracia mientras es fiel y leal a su amor, a Amor en esta labor de transmutación.

VIII

Al hablar de los furores que arrebatan el alma en su viaje hacia la unidad y mediante los cuales le es posible hacerlo, Agrippa, al igual que Platón o Ficino nos señalan que el cuarto y último procede de Venus.15

Venus es hija de Urano, por tanto de una generación anterior a Zeus, padre de dioses y hombres y anterior a las Musas, Dioniso y Apolo, todos ellos hijos de Zeus y fuentes de los otros tres furores: el poético, el mistérico y la adivinación o profecía.

Finalmente, después que el alma se ha hecho una, digo, unidad que hay en la naturaleza misma y esencia del alma, sólo queda que se reduzca a aquel Uno que está sobre la esencia, esto es, Dios. Esto lo cumple la Venus celeste, por el amor, esto es, por el deseo de la belleza divina y por el entusiasmo del bien.16

Por otro lado, si nos detenemos en la consideración de los términos inteligible e intelectivo, que según los órficos califican a Urano y Crono, vemos que el primero participa de la quietud y el movimiento, el segundo sólo del movimiento. Más allá está Fanes que permanece en quietud, representando esa unidad anterior a la inteligencia de que habla Proclo.

La envidia está al comienzo de lo que llamamos la caída, en Eva, que queriendo ser como Dios come del Árbol de la ciencia del bien y del mal, entrando con ello de lleno en el movimiento de la dualidad; la caridad cierra el ciclo restaurando la unidad, la quietud, en el Árbol de la Vida que es Cristo. Podríamos decir que el karma que genera la envidia es neutralizado por la caridad. La necesidad que impulsa al movimiento, a la acción, es innata en el ser humano, pues no deja de ser la manifestación en ese estado del impulso original del que la dualidad es el primer fruto.

Hablar de permanecer en quietud es hacerlo de vivir en el seno del Padre, en un origen único y más allá en la oscuridad “más que luminosa” del No Ser.

Fra Angelico, La Anunciación, 1425-28. Museo del Prado
La Anunciación, 1425-1428

En este cuadro de Fra Angélico vemos a Adán y Eva siendo expulsados del Paraíso y por otro lado a María recibiendo el anuncio del arcángel Gabriel. Dios Padre está representado arriba y la paloma del Espíritu Santo en el rayo dorado que atraviesa el cuadro. Dios Padre, al igual que Eva, dirigen su mirada hacia María.17

Las oraciones de Israel impulsan el descenso de la Shekinah, la humildad atrayendo hacia ella la plenitud. Es Penía conquistando a Poros, de esa unión nace Eros.18

IX

Amor es hijo de Poros, la abundancia y Penía, la pobreza. El primero a su vez hijo de Consejo, es decir de Urano. Los dioses celebran el nacimiento de Venus que Ficino nos aclara es la mente del ángel y el alma del mundo: relacionadas una con la venus Urania y otra con la Pandemos.19 Dos Venus y dos amores; de estos uno nos lleva al conocimiento de la belleza divina, otro a generarla en la materia del mundo.20

Amor divino y amor humano, un mismo amor expresado en distintos planos. El primero incluye al segundo, este último con frecuencia abandona al primero.

Amor nos saluda junto a Helios cada día en la plaza mayor.

La naturaleza entera celebra el brillo de la luz que ilumina el camino de la vida.

Si alguna vez buscamos lo que no es sino vacío y plenitud, en un momento divino Eros, siempre presente, anuncia que Él es primero y último. Zeus magnánimo llena con su gracia el corazón.

Amor está en el origen del movimiento que genera los mundos y los seres en ellos presentes. Podemos decir que es el movimiento mismo que produce la Vida en toda su plenitud.

En el mito cristiano es llamado Espíritu Santo: la persona de la Trinidad que engendra al Hijo en el seno virginal de María. E igualmente desciende sobre los discípulos reunidos el día de Pentecostés.

La paloma símbolo del Espíritu Santo, en la tradición pagana lo es de Venus. En ambos casos de Amor.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá́ a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré.

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo ensenará́ todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.21

El calendario cristiano celebra Pentecostés cincuenta días después de la Pascua de Resurrección.22 Este descenso del Espíritu sobre los discípulos de Jesús les confiere el don de lenguas, el Verbo se activa en ellos y se lanzan a predicar el mensaje de su maestro, del cual son depositarios y vivificadores. El descenso del Espíritu es un descenso de Amor que hace nacer en ellos el Verbo.

De los primeros cristianos no hay casi memoria histórica, pero sus energías son el alimento de veinte siglos.23

Amor o Espíritu Santo, derramándose sobre los apóstoles. Jean Fouquet, Le Livre D´Heures d´Etienne Chevalier.
Amor o Espíritu Santo, derramándose sobre los apóstoles.
La virgen como Venus, Sabiduría, bajo el símbolo de la concha.24

X

Es la belleza la que alegra el corazón, es la sal de la vida y todos somos capaces de percibirla, aun cuando sea en contados momentos y bajo coordenadas especiales que producen el clic, o sea el salto a ese otro estado del alma donde cobra relevancia la Unidad y su Luz.

La alegría de los niños va unida a su capacidad de percibir la belleza, que es la que la despierta. El tiempo, como catarata nublando el cristalino, va opacando nuestra posibilidad de asombro y con ello la percepción de la belleza. Estamos demasiado ocupados consumiéndolo todo, no valoramos nada: ni el tiempo que se nos da, ni la vida, ni al resto de los seres. Todo lo consumimos y, entonces, si el mundo deja de ser significativo ¿para qué vamos a abrir los ojos?25

Colegio Invisible de los Rosacruces
El Templo del Espíritu Santo de los Rosacruces, 1618

El tercer nacimiento, como decíamos anteriormente se vincula a la Polar, a la salida del cosmos y a la entrada en el No Ser.

El primero en el despliegue es el último en ser cantado por el peregrino que, habiendo celebrado a los siete dioses planetarios, arriba al cielo de las estrellas fijas y a la cúspide: al Uno, donde la Muerte lo libera del tiempo, de sí mismo, quedando incorporado al Sí Mismo. Pues aquí se trata de morir, morir al tiempo. Las posibilidades en estado virtual del Hombre Verdadero son efectivas y actuantes en el Hombre Trascendente, Universal. Es el nacimiento de Amor.

Y es posible morir y vivir al mismo tiempo. Así, esta Nueva vida muerta para el tiempo vive en la eternidad. Morir al tiempo y seguir en él viviendo, toda una paradoja que deja de serlo en el momento en que la muerte voluntaria y buscada intensamente libera al alma de su forma, del tiempo, incluso del número. Así unificada,

“se reduce a aquel Uno que está sobre la esencia, esto es Dios”

Llega un momento gracias a Dios en que la mejor salida es la muerte, la más deseada, el único amor; como canta el poeta.26

Mas si uno no se aferra al poder, en definitiva a ser, su agonía terminará con la renuncia total y la entrega de todo aquello que en realidad es el lastre del que celebramos desprendernos.

XI

Todo tiende a la forma circular porque todo tiende a la perfección, a la armonía. Todos los mundos están signados por la belleza pues de ella proceden.

Ficino define el amor como deseo de belleza y añade que es así para todos los filósofos, tal vez tenga razón pues como dice Diotima a Sócrates:

“Si alguna cosa da valor a esta vida es la contemplación de la belleza absoluta”



Indice


NOTAS

1 Proclo, Sobre la Providencia. Ed. Trotta, Madrid 2017.

2 Federico González Frías: entrada “Fijar lo volátil” de su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Ed Libros del Innombrable, Zaragoza 2013.

3 En Sof para la cábala, Infinito, el Cero metafísico, o La Noche en el orfismo: “Lo mismo es la Noche en Orfeo que En Sof en la cábala” (Pico de la Mirandola, Conclusiones mágicas y cabalísticas). O como señala Federico González en su Diccionario: “término para insinuar lo indefinible e ilimitado, que es también un estado virtual de la conciencia.”

4 “Asciende más alto que toda altura, desciende más bajo que toda profundidad”, Poimandrés XI, 20 (Corpus Hermeticum).

5 Los signos regidos por Venus, por cierto opuestos y complementarios a los regidos por Marte, están ambos especialmente relacionados con la armonía y la belleza.

6 Hoy día grupos diversos están reivindicando el contacto con algunos animales y plantas como terapias sanadoras. Eso es un reconocimiento aun cuando solo sea por una utilidad y se sigan ignorando otros aspectos y puntos de vista.

7 Dice Bruno en su De la causa, principio y uno: “Lo que en las demás cosas es opuesto y contrario, en él es uno y lo mismo, y todo en él es idéntico”.

8 Ver De Amore, comentario al Banquete de Platón, Marsilio Ficino. Ed. Tecnos, Madrid.
    Sobre este libro le dice en carta Lorenzo de Medici a Ficino: “en el libro que has escrito sobre el amor has descrito cada uno de sus estados tan certeramente, que nada podrá descubrirse en el amor que no pueda ser leído en ese libro; ni tampoco pueda ser leído en él nada que no sea sobre el amor.” Cartas de Marsilio Ficino, vol. I. Ed. Olañeta.

9 Nisargadatta Maharaj, autor de La experiencia de la Nada o Yo soy Eso entre otros muchos textos, viene a decir que cuando nos vemos como Uno, eso es Sabiduría y cuando nos vemos como Todo, eso es Amor.

10 Ver el Himno órfico dedicado a él.

11 La virtud reside en la casa de la Templanza, eso dice G. Bruno en su Los Heroicos furores. Bruno, heredero de Ficino, de Pico, de Agrippa, arremetió contra los académicos de Oxford seguidores y defensores de la filosofía aristotélica, la ley en ese momento en la universidad y un techo que impedía el acceso a la verdadera filosofía, al Conocimiento. Llega a Londres y clava una piqueta en esa solidificada estructura; sin duda fue un revolucionario y su obra lo sigue siendo para aquel que emprende la revolución interna en aras de encarnar el verdadero Conocimiento.

12 Proclo, “Carta a Teodoro” (en: Elementos de Teología…) Trotta, Madrid 2017.

13 Ver: Noche de Brujas, 2º acto, obra teatral de F. González.

14 Por cierto, el Corpus Hermeticum señala que el vicio supremo es no conocer lo divino.

15 Curiosamente el mismo Ficino en carta a Peregrino Alio, lo coloca en primer lugar.

16 De Amore, Marsilio Ficino, cap. XIV. Ed. Tecnos, Madrid 1989.

18 La unión de Poros y Penía ocurre en el banquete que los dioses celebran por el nacimiento de Afrodita. Poros según Platón es hijo de Metis.

19 Urano, Saturno y Júpiter están presentes, siguiendo a Ficino: Saturno es en el Ángel su esencia, Júpiter la vida. En el alma del mundo Saturno es el conocimiento de las cosas superiores, Júpiter el movimiento de los cuerpos celestes.

20 Ver De Amore, ob. cit.

21 Biblia de Jerusalén. Jn 16:7 y 14:26.

22 Esta fiesta cristiana coincide con una anterior judía que celebra la Alianza del Sinaí cincuenta días después de la salida de Egipto.

23 Federico González, En el Vientre de la Ballena. 46.

24 Jean Fouquet, Le Livre D´Heures d´Etienne Chevalier. Somogy, París 1990.

25Voz: Nunca he concebido una muerte en vano.
    Voz: Un morir siempre prematuro.
    Voz: (Femenina). Nada.
    Voz: No somos nada.
    Voz: Sí, qué bueno. Muy descansado.
    Voz: Es lo más descansado pero uno siempre tiene que ser algo.
    Voz: Siempre tiene el peligro de obedecer a una voz imperativa, lo que al final son cosas groseras e ínfimas en el sentido opuesto, en la vida bien llamada profana, de acuerdo a la que ahora vivimos, sentimos como verdadera y a la que nos adherimos, casi una inversión especular.
    Voz: Voz: Estamos en otro lado.” (Federico González Frías, Rapsodia, obra en tres cuadros).

26 Ver: Lactancio, Del Ave Fénix.

*

Bibliografía
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Ficino, Marsilio: Las Cartas de Marsilio Ficino, Vol.1. Olañeta, Palma de Mallorca 2009
Ficino, Marsilio: De Amore, comentario a "El Banquete" de Platón. Tecnos, Madrid 1989.
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Proclo: Elementos de Teología. Sobre la Providencia, el Destino y el Mal. Ed. y trad. J. M. García Valverde. Ed. Trotta, Madrid 2017.
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